La familia, como institución fundamental de la sociedad chilena, carece de un concepto jurídico uniforme en nuestro derecho sustantivo, lo que genera diversas interpretaciones doctrinales y legales. Su base normativa se encuentra en la doctrina general del derecho de familia y en cuerpos legales específicos, como la Ley 21.150. Esta ausencia de una definición unívoca plantea desafíos significativos para su aplicación práctica. El núcleo del debate radica precisamente en esta falta de uniformidad conceptual, confrontando dos visiones paradigmáticas. Por un lado, la tesis clásica, sostenida por autores como Manuel Somarriva Undurraga, concibe la familia a partir de vínculos jurídicos formales derivados del matrimonio, el parentesco o la adopción. En contraste, la tesis moderna, influenciada por la Ley 21.150, la define por lazos afectivos y de apoyo mutuo, incluyendo a quienes comparten un hogar y tienen vínculos de protección y cuidado, más allá de formalidades estrictas. Esta tensión entre la formalidad jurídica y la realidad socioafectiva es el eje central de la controversia. La relevancia práctica de este debate es crucial para el litigante y el estudiante de derecho. Para el profesional, la adopción de una u otra concepción de familia puede determinar la procedencia de acciones, la legitimación activa o pasiva, y la aplicación de regímenes jurídicos específicos en diversas materias. Para el estudiante, comprender estas tesis es fundamental para el examen de grado, permitiéndole analizar críticamente la evolución del derecho de familia y sus implicancias en la protección de los derechos fundamentales. La definición adoptada impacta directamente en la tutela judicial efectiva y en la coherencia del sistema jurídico.
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